Cultura NOA

Purmamarca revivió «el canto del pueblo» a través de las coplas y el sonido de las cajas

El sonido ancestral de las cajas retumbó hoy entre los cerros de Purmamarca, en la Quebrada de Humahuaca, donde se reunieron cientos de copleros y copleras jujeñas para exteriorizar sus alegrías, tristezas y realidades mediante el canto.

Se trata del tradicional Encuentro de Copleros que celebró este sábado su trigésima sexta edición, una de las festividades más esperadas del año y una atractiva propuesta para los turistas que visitan la provincia en esta época.

La concentración con los primeros cantores populares fue cerca del mediodía en la plaza de Purmamarca pero la verdadera fiesta con la “cajeada general” se vivió por la tarde en el club Santa Rosa de Lima donde al mediodía se sirvió un almuerzo de confraternidad.

“El encuentro simboliza la confraternidad entre los pueblos pero también es una forma de expresarse que tienen sus habitantes”, dijeron los organizadores a Télam.

Con la sabiduría que le dan los años, los copleros elevaron el canto con sus cajas artesanales “para revitalizar el canto del pueblo”.

En los versos quedaron plasmadas las aventuras de cada coplero, su felicidad, penas, tristezas, conflictos y las “protestas por las reivindicaciones de derechos”.

Entre cajeadas y copleadas como protagonistas centrales de la jornada, se armaron las clásicas rondas de copleras, los contrapuntos y las diversas tonadas del canto ancestral.

Como todos los años se elaboraron 500 litros de chicha, una típica bebida de los pueblos andinos “para refrescar la garganta sedienta” de los copleros que se dan cita al pueblo del «Cerro de Siete Colores» y entre los jujeños también había gente de Salta, Tucumán y Catamarca.

Cada uno de los participantes con su arte «forma parte de la cultura ancestral que nos identifica”, aseguraron los organizados que a año a año procuran que el Encuentro siga el camino de la tradición sin perder las raíces.

En ese sentido, aunque nunca se pensó el Encuentro como un hecho turístico, los organizadores ven con buenos ojos cómo se involucran cada vez más turistas para compartir las tradiciones jujeñas.