Tinogasta

Ejemplar condena a vendedores de droga

Dos jóvenes, de 20 años, ocuparon el banquillo de los acusados del Tribunal Oral Federal (TOF). Jorge Martín Casas y Franco William Barrionuevo bebían responder por el delito de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”.

De acuerdo con información a la que accedió la fuente, en los primeros meses de 2014, fuerzas policiales tomaron conocimiento por un llamado anónimo denunciando que en una vivienda del barrio Antena Satelital, en Tinogasta, se podrían dedicar a la venta de droga. De esta manera, comenzó a realizarse un trabajo de investigación. La vivienda pertenecía a Casas y, según se investigó, comercializaba estupefacientes con Barrionuevo. Después de varios meses de seguimiento, se realizó un operativo con resultados positivos, en el hueco de una medianera de la vivienda de Casas hallaron envoltorios con 17 gramos marihuana y en el hueco de un árbol que se encontraba en el patio de Barrionuevo hallaron 139 cigarrillos de armado casero, tipo porro. También se secuestró dinero en efectivo y dos teléfonos celulares.

En la etapa de instrucción, ambos acusados habían asegurado que tenían un consumo problemático desde hacía tiempo. Casas había asegurado que consumía desde los 17 años, a la vez que remarcó que no vendía y que con un amigo juntaban dinero y compraban porros. En tanto que Barrionuevo había confesado que era adicto a la marihuana desde hacía tres años. Reconoció que fuma, aunque solo los fines de semana, con sus amigos. Negó que los porros que aparecieron hayan sido de él. En cuanto al dinero hallado, dijo que era de su pareja y que los teléfonos los había encontrado en un basural porque, en sus ratos libres, se dedica a juntar cobre y aluminio.

En audiencia, asesorados por el defensor oficial Federal Hugo Vizoso, ambos aseguraron ser inocentes y que la droga fue plantada.

Alegatos

En la instancia de alegatos, el fiscal Federal Rafael Vehils Ruiz consideró que la prueba encontrada es un eslabón concatenado en la cadena de prueba.

“Se dedicaban a la venta”, remarcó y enfatizó que tenían establecido el modo y dónde guardaban la sustancia. “Es llamativa la falta de arrepentimiento. Cero arrepentimiento. Ninguno mencionó el daño”, comentó. Al mismo tiempo, destacó que la venta de estupefacientes tiene como fin  ganar dinero a través de la salud. Por ello, consideró que “el arrepentimiento debió haber aparecido y no apareció”.

El representante del Ministerio Público Fiscal  mantuvo la acusación y pidió, para cada uno ellos, una pena de cinco años de prisión. Al mismo tiempo, solicitó que de inmediato sean trasladados al Servicio Penitenciario, en Miraflores, Capayán.
A su turno, el defensor Federal Vizoso se opuso al planteo de Vehils Ruiz y consideró que se estaba en frente de personas en situación de vulnerabilidad. “El narcotráfico aprovecha este tipo de situación. Se condena a la gente de estrato social bajo”, señaló. Por ello, remarcó que el estado de necesidad exime una medida severa y consideró que debe aplicarse una condena acorde con esta realidad. Pidió romper el mínimo penal, de cuatro años, y fijar una pena en suspenso. Para Barrionuevo pidió prisión domiciliaria, por un problema de salud.

Al momento de hacer uso de la última palabra, Barrionuevo pidió “una última oportunidad. No quiero dejar sola a mi familia. No quiero estar en ese lugar; no es para mí”. A su turno, Casas también solicitó “una oportunidad. Me porté bien y no consumí más”. A las 11.30, el juez Federal Raúl Adolfo Guzmán dio a conocer el veredicto. Condenó a ambos a cuatro años de prisión y ordenó el inmediato traslado al Penal.